
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (“Todo eso tenedlo en cuenta” BJ; “esto considerad“v.o.)
Fil. 4, 7. 8
Todas las citas están sacadas del manuscrito 24,fechado en 1892, de Ellen White. Sólo las frases entrecomilladas.
La causa de los problemas en la iglesia:
“Las dificultades existen entre hermanos en la iglesia porque les falta comprender en qué consiste el verdadero amor cristiano, el afecto fraternal y el amor semejante al de Cristo. El amor propio y la sobrevaloración propia conduce(…) a medirse con sus propias medidas. Dan por hecho que todas las conjeturas y sospechas sobre los demás son correctas. Pero, es por causa de las sospechas y de las presunciones que se producen desavenencias, querellas, y una atmósfera malsana en la iglesia.”
Necesitamos más contacto:
“Si los hermanos se reuniesen una o dos veces por semana, con espíritu humilde, reconociendo su debilidad y sus defectos, pidiéndole al Señor que ilumine su entendimiento y les llene el corazón de su amor, examinándose no por los otros sino examinando las Escrituras, Satán sería vencido.”
Lo que evitaríamos:
“Muchas dificultades imaginarias, simples contratiempos de los que se ha hecho una montaña y que se han alzado barreras entre hermanos, desaparecerían; y el amor, la compasión y el respeto remplazarían a las discordias y a las acusaciones. Si os ponéis a juzgar a vuestros hermanos, realizáis una tarea que Dios no os ha encargado. No trabajáis con Cristo. Dios no os ha instalado en el tribunal para juzgar y pronunciar una sentencia sobre vuestros hermanos.”
Testimonio personal:
“Pienso que si nuestros hermanos pudiesen ver, como yo lo he visto, todo el daño que hacen hablando mal los unos de los otros, se produciría un cambio radical en la forma en la que nos tratamos(…) Vuestra imaginación os desorienta. Vuestros sentimientos, vuestras lenguas, que no están santificados, son empleados en un servicio y una tarea que nada tienen de santo no de semejante a Cristo.”
El gozo de ser cristiano
“Deberíamos incorporar las características de Cristo en nuestro servicio cristiano. Los suaves rayos del Sol de justicia deberían brillar en nuestros corazones, de forma que nos mostremos amables y alegres, y ejerzamos una influencia profunda y beneficiosa en nuestro entorno. La verdad de Jesús no lleva a la tristeza y a la melancolía”
La paja en el ojo ajeno…
“Cometemos error tras error y si los demás vigilasen cada una de nuestras palabras y acciones tan diligentemente como nosotros presentamos las suyas, representarían un repertorio tan sombrío como el que nosotros presentamos contra nuestros hermanos y hermanas. Nadie, a parte de Jesús, es perfecto. Pensad en Él y cambiad vuestros malos hábitos y abandonad todo lo desagradable, pues nuestra fe se debilita si insistimos en nuestros defectos.”
Pongamos freno al mal
“No penséis en el mal, no habléis del mal. Sellad vuestros labios. No podéis medir las experiencias ajenas a partir de las vuestras. Sería deplorable si cada uno razonase de la misma forma. Y si erramos en algunos puntos, ¿nos abandona el Señor, nos olvida o nos deja a nuestra propia suerte? No, el Señor no nos trata como nosotros nos tratamos los unos a los otros.”
Tolerancia bien entendida
“¿La envidia no está demasiado predispuesta para surgir a la mínima provocación? El deseo y las sospechas están deseando surgir, preparadas para crecer siendo cultivadas(…) Como miembros de iglesia, ¿trataremos de destruir a otros miembros de iglesia porque no responden a una cierta norma? El ángel nos dirige este mensaje: “Estrechad las filas, estrechad las filas, estrechad las filas” “No dejéis que Satán se mezcle entre los miembros de Iglesia.”
Dejar que el Espíritu Santo trabaje con quien quiera
“Dios puede elegir intermediarios que no aceptemos, porque no coinciden exactamente con nuestras ideas. No actúan según la línea de conducta designada perfecta, y en lugar de dejarlos en las manos de Dios para que su Espíritu trabaje en ellos, muchos empiezan a resaltar las dificultades, elevar obstáculos y alimentar sentimientos de angustia porque les ven realizar un trabajo novedoso. A continuación comienza la disección del carácter y la acumulación de pequeñas objeciones, y la censura, la calumnia, y la exageración como pecados graves, de circunstancias e incidentes mínimos.”
La verdadera unidad
“¿En qué consiste esta unidad? Esta unidad no existe porque todo el mundo tenga las mimas disposiciones, el mismo temperamento y razone de la misma forma. Todos no poseen el mismo grado de inteligencia. Todos no tienen el mismo bagaje. En una iglesia, hay diferentes dones, variadas experiencias(…) Estas variaciones en los métodos de trabajo, en el ejercicio de los dones, no crean disensiones, ni discordias, ni desuniones.”
Donde todos piensan igual, es que no piensa nadie
“Un hombre puede conocer bien las Escrituras, y puede apreciar en particular alguna porción de la Escritura; otro juzga muy importante un pasaje diferente; uno presentará un punto, el otro presentará otro, y los dos pueden tener un gran valor. Todo esto está en la voluntad de Dios. Pero si un hombre comete un error en su interpretación de un pasaje de la Escritura, ¿llevará esto a divergencias y desuniones? ¡Que Dios nos preserve de esto! No debemos, pues, adoptar la postura de que la unidad de la Iglesia consiste en interpretar cada texto de la Escritura, precisamente con la misma luz.”
“Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.” 1ª Cor 3, 3-6
Vivir con diferencias, convivir en Cristo
“La iglesia puede adoptar declaración sobre declaración para poner un término con las diversas opiniones, pero no podemos forzar el espíritu y la voluntad, y desencadenar conflictos por las distintas opiniones(…) Cristo sólo puede armonizar los elementos discordantes(…) Cristo dice que si aprendemos de Él, nuestras inquietudes se calmarán y encontrará reposo nuestra alma.”
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Ef. 6, 12
La Iglesia cambia si cambias tú
“Su enseñanza alumbrará la visión mental. Orientará los pensamientos. Calmará la sed del alma. El corazón será suavizado y calmado, lleno de un amor radiante, que ni el desánimo, ni la melancolía, ni la aflicción, ni las pruebas podrán abatir. Dios revelará a los ojos del corazón su plenitud y su valor infinitos. Amemos pues y trabajemos. Os muestro a Cristo, la Roca eterna. Que las alabanzas de Dios broten de vuestros labios cuando os reunáis en grupitos para adorar a Dios.”
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”
Jn 17, 20. 21
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (“Todo eso tenedlo en cuenta” BJ; “esto considerad“v.o.)
Fil. 4, 7. 8
Todas las citas están sacadas del manuscrito 24,fechado en 1892, de Ellen White. Sólo las frases entrecomilladas.
La causa de los problemas en la iglesia:
“Las dificultades existen entre hermanos en la iglesia porque les falta comprender en qué consiste el verdadero amor cristiano, el afecto fraternal y el amor semejante al de Cristo. El amor propio y la sobrevaloración propia conduce(…) a medirse con sus propias medidas. Dan por hecho que todas las conjeturas y sospechas sobre los demás son correctas. Pero, es por causa de las sospechas y de las presunciones que se producen desavenencias, querellas, y una atmósfera malsana en la iglesia.”
Necesitamos más contacto:
“Si los hermanos se reuniesen una o dos veces por semana, con espíritu humilde, reconociendo su debilidad y sus defectos, pidiéndole al Señor que ilumine su entendimiento y les llene el corazón de su amor, examinándose no por los otros sino examinando las Escrituras, Satán sería vencido.”
Lo que evitaríamos:
“Muchas dificultades imaginarias, simples contratiempos de los que se ha hecho una montaña y que se han alzado barreras entre hermanos, desaparecerían; y el amor, la compasión y el respeto remplazarían a las discordias y a las acusaciones. Si os ponéis a juzgar a vuestros hermanos, realizáis una tarea que Dios no os ha encargado. No trabajáis con Cristo. Dios no os ha instalado en el tribunal para juzgar y pronunciar una sentencia sobre vuestros hermanos.”
Testimonio personal:
“Pienso que si nuestros hermanos pudiesen ver, como yo lo he visto, todo el daño que hacen hablando mal los unos de los otros, se produciría un cambio radical en la forma en la que nos tratamos(…) Vuestra imaginación os desorienta. Vuestros sentimientos, vuestras lenguas, que no están santificados, son empleados en un servicio y una tarea que nada tienen de santo no de semejante a Cristo.”
El gozo de ser cristiano
“Deberíamos incorporar las características de Cristo en nuestro servicio cristiano. Los suaves rayos del Sol de justicia deberían brillar en nuestros corazones, de forma que nos mostremos amables y alegres, y ejerzamos una influencia profunda y beneficiosa en nuestro entorno. La verdad de Jesús no lleva a la tristeza y a la melancolía”
La paja en el ojo ajeno…
“Cometemos error tras error y si los demás vigilasen cada una de nuestras palabras y acciones tan diligentemente como nosotros presentamos las suyas, representarían un repertorio tan sombrío como el que nosotros presentamos contra nuestros hermanos y hermanas. Nadie, a parte de Jesús, es perfecto. Pensad en Él y cambiad vuestros malos hábitos y abandonad todo lo desagradable, pues nuestra fe se debilita si insistimos en nuestros defectos.”
Pongamos freno al mal
“No penséis en el mal, no habléis del mal. Sellad vuestros labios. No podéis medir las experiencias ajenas a partir de las vuestras. Sería deplorable si cada uno razonase de la misma forma. Y si erramos en algunos puntos, ¿nos abandona el Señor, nos olvida o nos deja a nuestra propia suerte? No, el Señor no nos trata como nosotros nos tratamos los unos a los otros.”
Tolerancia bien entendida
“¿La envidia no está demasiado predispuesta para surgir a la mínima provocación? El deseo y las sospechas están deseando surgir, preparadas para crecer siendo cultivadas(…) Como miembros de iglesia, ¿trataremos de destruir a otros miembros de iglesia porque no responden a una cierta norma? El ángel nos dirige este mensaje: “Estrechad las filas, estrechad las filas, estrechad las filas” “No dejéis que Satán se mezcle entre los miembros de Iglesia.”
Dejar que el Espíritu Santo trabaje con quien quiera
“Dios puede elegir intermediarios que no aceptemos, porque no coinciden exactamente con nuestras ideas. No actúan según la línea de conducta designada perfecta, y en lugar de dejarlos en las manos de Dios para que su Espíritu trabaje en ellos, muchos empiezan a resaltar las dificultades, elevar obstáculos y alimentar sentimientos de angustia porque les ven realizar un trabajo novedoso. A continuación comienza la disección del carácter y la acumulación de pequeñas objeciones, y la censura, la calumnia, y la exageración como pecados graves, de circunstancias e incidentes mínimos.”
La verdadera unidad
“¿En qué consiste esta unidad? Esta unidad no existe porque todo el mundo tenga las mimas disposiciones, el mismo temperamento y razone de la misma forma. Todos no poseen el mismo grado de inteligencia. Todos no tienen el mismo bagaje. En una iglesia, hay diferentes dones, variadas experiencias(…) Estas variaciones en los métodos de trabajo, en el ejercicio de los dones, no crean disensiones, ni discordias, ni desuniones.”
Donde todos piensan igual, es que no piensa nadie
“Un hombre puede conocer bien las Escrituras, y puede apreciar en particular alguna porción de la Escritura; otro juzga muy importante un pasaje diferente; uno presentará un punto, el otro presentará otro, y los dos pueden tener un gran valor. Todo esto está en la voluntad de Dios. Pero si un hombre comete un error en su interpretación de un pasaje de la Escritura, ¿llevará esto a divergencias y desuniones? ¡Que Dios nos preserve de esto! No debemos, pues, adoptar la postura de que la unidad de la Iglesia consiste en interpretar cada texto de la Escritura, precisamente con la misma luz.”
“Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.” 1ª Cor 3, 3-6
Vivir con diferencias, convivir en Cristo
“La iglesia puede adoptar declaración sobre declaración para poner un término con las diversas opiniones, pero no podemos forzar el espíritu y la voluntad, y desencadenar conflictos por las distintas opiniones(…) Cristo sólo puede armonizar los elementos discordantes(…) Cristo dice que si aprendemos de Él, nuestras inquietudes se calmarán y encontrará reposo nuestra alma.”
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Ef. 6, 12
La Iglesia cambia si cambias tú
“Su enseñanza alumbrará la visión mental. Orientará los pensamientos. Calmará la sed del alma. El corazón será suavizado y calmado, lleno de un amor radiante, que ni el desánimo, ni la melancolía, ni la aflicción, ni las pruebas podrán abatir. Dios revelará a los ojos del corazón su plenitud y su valor infinitos. Amemos pues y trabajemos. Os muestro a Cristo, la Roca eterna. Que las alabanzas de Dios broten de vuestros labios cuando os reunáis en grupitos para adorar a Dios.”
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”
Jn 17, 20. 21