
“Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación, que os apartéis de la fornicación; que cada uno de vosotros sepa dominar su propio cuerpo en santidad y honor; no dominados por la pasión, como los gentiles que no conocen a Dios… Porque no nos llamó Dios a inmundicia sino a santificación.” 1 Tes. 4: 3-5. 7
No es mi estilo sermonear sobre lo que hay que hacer y lo que no, me gusta más hablar de la relación personal con Dios, no obstante, el tema está destinado a mostrar lo que Dios piensa sobre el asunto y las consecuencias en la vida de las personas antes de llegar a lo que me gusta. Vamos plateando durante la última parte el ideal y la forma de conseguirlo.
De hecho, es curioso descubrir que sobre este tema las ideas de la gente joven especialmente, pero también adulta en muchas ocasiones está completamente empapada de ideas que no vienen de la Biblia. Avanzamos.
Os voy a contar la historia de dos locos que pasan a la acción en un abrir y cerrar de bragueta. ¡Ay de ojos! Bragueta es uno de los protagonistas.
En los tiempos que corren siempre van juntos. Tanto, que ‘se corren’ en todo tiempo. Cuando uno pasa a la acción, la otra echa mano de sus recursos y acaban siempre liándola.
• En lo que llamamos ‘la calle’ no tienen remordimientos de conciencia.
• Su relación se promociona.
• Quien no los ubica juntos es considerado un desfasado, retrógrado, medieval o reprimido… En este asunto, en la teoría nadamos contracorriente, en la práctica apenas nos distinguimos de la gente de la calle.
No soy Shakespeare, es bastante evidente por muchas razones. ¡Ja, ja, ja! Pero podéis evocar a Romeo y Julieta en la versión menos romántica y más carnosa…
• Muchas personas que apenas se conocen intiman hasta este punto.
• Otras se conocen mínimamente pero se atraen irremediablemente y las hormonas empiezan a chocar unas con otras como las moléculas de agua cuando hierven.
• Algunas prefieren el largo proceso del cortejo y la conquista en el marco de una relación esporádica que parece dar mejor escenario y cobertura al acoso y derribo. Esto, que antes era sólo una actitud puramente masculina ahora la comparten sin problemas muchas mujeres. Así, a veces, un grupo de chicas ha lanzado piropos tan ‘salidos’ a alguno de mis hijos mayores que han sido capaces de sonrojarlo. Por no hablar de la necesidad de afecto que las lleva a imitar la que antes era la actitud exclusiva del macho dominante en busca de hembra fecunda para procrear.
Vivimos tiempos peligrosos y estamos siendo atacados, asaltados, influenciados, mermados en nuestras defensas y muchas veces arrastrados por una fuerte inundación de inmoralidad.
2 Tim. 3: 1-7
¡Menuda visión! Pero es lo que hay. Lo peor es que aparentan bondad y buenas intenciones. El consejo: evitarlos. Duro, pero práctico.
Evita o huye. Este consejo, que parece digno de cobardes, está lleno de prudencia. Jesús ya dijo aquello de si tu ojo derecho te es ocasión de caer sácalo y échalo de ti. En 1ª Cor 6: 18-20 leemos…
NO ES UN CONSEJO ARBITRARIO DE DIOS
Testimonio personal:
He tenido amigos que pasaron su adolescencia de relación en relación y que en periodos más ‘desbocados’ tuvieron sexo con toda aquella chica que se puso a tiro. Los de mi época aún eran muy clásicos… (Las chicas, no eran tan agresivas como los hombres).
• He visto también a estos amigos en manos de psiquiatras y de fármacos.
• A otros los he visto llorar porque no sabían si querían a su chica o no. No sabían lo que era el amor. ¿Por qué querían a una mujer? No lo sabían. ¿Por el sexo? Cuando ves a una persona que se supone adulta y/o madura totalmente desorientado porque ha pasado su adolescencia y juventud teniendo como hobby el sexo y la forma más eficaz de conseguirlo es cuando empiezas a entender algunas cosas.
Algo que debería ser fruto del amor y el resultado de la comunión máxima de una pareja, es tratado como una pura diversión, una necesidad, un mero instinto, como un elemento que simplemente forma parte de la supervivencia de la especie. Dicen: ‘mientras estén de acuerdo’…
CONSECUENCIAS EVIDENTES
Desatender los consejos de nuestro buen Padre trae consecuencias…
• Personas engañadas por el sexo. Pensaron que tenían una relación con alguien y todo era fachada.
• Personas afrontando los retos que supone el quedar psicológica y afectivamente unido a una persona por el contacto físico y la mera atracción con la consiguiente explosión de excitación apasionada, sin haber construido antes una sólida relación de amistad o por lo menos de suficiente conocimiento mutuo que les llevara a ese momento con la madurez afectiva necesaria y recomendable, cuyo contexto ideal es el matrimonio.
• Personas afrontando las consecuencias psicológicas, afectivas y sociales de haber usado mal su sexualidad. Con una manifiesta incapacidad para ver a la otra persona como alguien respetable y digna sin poder evitar dirigir su atención, sus miradas y su consideración a otra cosa que no sean los atributos sexuales de la misma.
• Personas con incapacidad para la fidelidad dentro del matrimonio porque pasaron su adolescencia y juventud encadenando relaciones o, a veces, hasta simultaneándolas. En su mente siempre hay una comparación, recuerdos de momentos fuertemente eróticos y de sexo duro que han tenido con otras personas y su incapacidad para afrontar con normalidad su relación en curso. Siempre tienen tendencia a mirar con deseo difícilmente controlado a otras personas y no están seguros de si su actual pareja estará a la ‘altura’ de sus expectativas sexuales, dadas las tremendas experiencias que ha vivido con otras.
• Personas cuya imagen y reputación a nivel externo y propio han bajado hasta los sótanos profundos donde la autoestima se convierte en compasión propia y desprecio por uno mismo.
Me he basado en la realidad que conozco. No he necesitado de estudios de psicólogos cristianos, por lo tanto ya condicionados por unos presupuestos morales determinados, para poder afirmar todo lo que he dicho. He visto en otros las claras consecuencias del uso del sexo de forma natural, habitual, cotidiana, regular, indiscriminada y exhibida como bandera de total libertad.
LIMPIANDO LA MENTE
Ef. 5: 1-7
• Limpiar la mente es una tarea imposible para nosotros. Pero Dios tiene todo el poder. Requiere que pongamos nuestra voluntad bajo su control y que le entreguemos nuestros pensamientos. Requiere oración permanente y autocontrol. El resultado es una autoestima fuerte y una personalidad segura. Todo lo contrario de lo que nos vienen asegurando en el entorno social.
• Las necesidades…, que pueden dominarse bajo la dirección de una voluntad santificada Col. 3: 5
• Huir, evitar, apartarse, ni nombrarlo, hacer morir… La Biblia plantea soluciones drásticas para un problema drástico. Jesús nos recordó lo de quitar nuestra mirada de lo que nos embrutece la mente: Revistas, películas, internet… En todos estos elementos hay sugerencias, tentaciones, imágenes que es mejor controlar para nuestra seguridad mental…
• La mejor receta sigue siendo: Amar a Dios. Escuchar su voz. Rendirle nuestros pensamientos. Entregarle nuestras preocupaciones. Orar en todo tiempo. Abrir su Palabra en busca de respuestas. Pasar tiempo con él. Poner en acción nuestra voluntad y resistir la tentación decididamente.
• Nosotros decidimos…