
¿Qué es el corazón?Representa nuestra identidad:
“El corazón del hombre refleja al hombre.” Prov. 27: 19
Como una persona piensa dentro de sí, así es: “Porque tal como piensa en su corazón así es él.” Prov. 23: 7
Representa nuestro yo íntimo, nuestro pensamiento real, oculto a los demás y del que manan las acciones: “Lo que entra en la boca no contamina al hombre; sino que lo que sale de la boca, eso contamina al hombre.” Mateo 15: 11
“De la abundancia del corazón habla la boca.” Mateo 12: 34
No todo lo que sale del corazón es malo, porque Dios puede transformarlo pero está “defectuoso” por causa del pecado.
Es nuestro Centro. La palabra corazón se ha usado durante siglos para descubrir el núcleo en donde se generan todos nuestros pensamientos, creencias, valores, motivaciones y convicciones.
Es nuestro cuartel general. Es la casa de gobierno de nuestras operaciones. La dirección de nuestro corazón tiene un impacto en cada área de nuestra vida.
¿Qué tiene de malo seguir mi corazón?
Es insensato. Oímos decir sigue tu corazón. Es la filosofía de los gurús de la nueva era, de los seminarios de autoayuda y de las canciones románticas del pop, de buena parte de la literatura e incluso del cine.
Seguir el corazón implica hacer cualquier cosa que te parezca bien en el momento, esté bien o no. Significa echar por la borda toda precaución y conciencia y perseguir tus últimos caprichos y deseos sin importar lo que digan la lógica y el consejo.
La Biblia advierte:
“El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que anda con sabiduría será librado”. Proverbios 28: 26
Es inconstante. Las personas olvidan que los sentimientos y las emociones son superficiales, volubles e inconstantes. Pueden fluctuar según las circunstancias.
Lo que parece correcto en el auge de los dulces sentimientos a menudo resulta ser un error amargo unos años más tarde.
Rompe relaciones: amigos, novios y matrimonios. “Ya no sienten amor”.
Es corrupto. La verdad es que nuestros corazones son, en esencia, egoístas y pecadores:
“Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” Jeremías 17: 9
Jesús mismo dijo: “Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. “ Mateo 15: 19
A menos que Dios cambie nuestros corazones, seguirán eligiendo las cosas equivocadas.
¿Alguna vez debería seguir lo que dicta mi propio corazón?
El rey Salomón dijo: “El corazón del sabio lo guía hacia la derecha, y el corazón del necio, hacia la izquierda.” Eclesiastés 10: 2
Así como podemos ser guiados por el mal, también Dios puede impulsarnos hacia el amor, la verdad y la bondad.
Él colocará en nuestro corazón los sueños que quiere cumplir en nuestra vida. Nos dará la destreza y capacidad que quiere desarrollar para su gloria. Éxodo 35: 30-35
Dios nos concederá el deseo
De dar 2ª Cor. 9: 7
De adorar. Efesios 5: 19
Si le damos el primer lugar intervendrá y concederá los buenos deseos de su corazón, que llegarán a ser los nuestros.
“Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón.” Salmo 37: 4
Nos sentiremos bien al seguir nuestro corazón cuando estemos decididos a servir y agradar a Dios.
¿Por qué no es suficiente seguir a mi corazón?
La Biblia me instruye para guiar mi corazón, dado que este es cambiante y no podemos confiar en él.
Dios nos ha dado el poder de decidir quitarlo de un lugar y ponerlo en el otro. El quid de la cuestión está en saber si tenemos el control del lugar en el que se encuentra. ¿Dónde están puestos nuestros afectos?
Es nuestra responsabilidad.
¿Cómo guiarlo?
No envidie tu corazón a los pecadores. Pro. 23: 17
Dirige tu corazón por el buen camino. Pro. 23: 19
Dame, hijo mío tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos. Prov. 23: 16
Estén, pues, vuestros corazones enteramente dedicados al Señor nuestro Dios. 1º Rey. 8: 61
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Jn. 14: 27
Purificad vuestros corazones. Stg. 4: 8
Fortaleced vuestros corazones. Stg. 5: 8
Nuestro corazón está donde se encuentra nuestro tesoro. Se volcará a lo que le dediquemos tiempo, dinero y energía. ¿Dónde está nuestro interés?
Examinándolo. La clave es saber permanentemente dónde se encuentra. ¿Sabes dónde está en este momento? ¿Podemos ver adónde han ido nuestros esfuerzos, tiempo y recursos durante el último mes? ¿De qué hablamos constantemente?
Protegiéndolo. ¿Qué nos tienta? “por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4: 23
Lo que miramos.
Lo que escuchamos.
Lo que conversamos.
Lo que hacemos.
Lo que leemos.
Concentrando su atención en lo positivo y bueno. “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Colosenses 3: 3
Podemos estar concentrando nuestra atención en el pasado, en lo negativo, en lo malo, en nosotros mismos.
Mejor mirar a Dios: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en eso pensad.” Filipenses 4: 8
Haciendo una inversión de corazón. No tenemos que esperar a tener ganas de hacer lo correcto. Pasa a la acción.



